sábado, 10 de abril de 2010


Ya esta aquí el tiempo en que los gatos callejeros me gritan en el exterior, por la ventana. Ha llegado el tiempo que resucita hasta la pelusa de detrás del frigorífico apagado. Llantos de apagones llantos de cielos llantos de gato, cuanto llanto ha habido en almohadas o entre letras. Cuantos axfisios de corazón y no de pulmón, cuantas cartas con dentadura y la baraja que poco postiza. De mi y de las patas q acompañan, de mis sístoles y diástoles que guardan parábolas.


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